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jueves, 14 de diciembre de 2017

SEMEJANZAS CULTURALES ENTRE LA CULTURA TIWANAKU (BOLIVIA) Y LA IBÉRICA/DOLMÉNICA

(por Antonio Arnáiz-Villena. Edición y composición: Javier Marco)

Existen pruebas de que ha habido contactos entre ambas riberas del Océano Atlántico en tiempos prehistóricos. Se han encontrado en los Estados Unidos trabajos en piedra de época solutrense (de aproximadamente hace 20.000 años) en diversos sitios; también se han encontrado grabados en cuevas o abrigos paleolíticos muy similares en todas las partes del mundo, que también son abundantes en el Sur de Francia y Norte de España. Nosotros hemos encontrado que existen "OÍDOS RITUALES" muy similares en el Sur de España (Dolmen de Alberite, fechado hace 7.000 años) y en las orillas del lago Titikaka (Bolivia) en el sitio arqueológico de Tiwanaku. Nuestra hipótesis es que la funcionalidad de estos "OÍDOS RITUALES" sería amplificar la voz entre los sacerdotes de aquel tiempo y sus oficiantes o devotos, aunque no se excluyen otras utilidades. De hecho los guías turísticos del sitios arqueológico de Tiwanaku muestran a los visitantes como a través de un grueso muro de piedra, utilizando la cavidad del "OÍDO RITUAL" es posible para el sacerdote o "chaman" externo oír los murmullos de los oficiantes internos a campo abierto y a 30-40 metros de distancia. Igualmente los postulados oficiantes-devotos podían oír las palabras del "chaman"-sacerdote emitidas en un tono relativamente bajo. Por otra parte, la lengua vasca, está considerada como remanente de la lengua Ibérico-Tartésica de la Ibérica prehistórica. Además en nuestro estudio se relaciona la lengua vasca con la lengua céltica de las Islas Británicas y Bretaña y también con las lenguas Andinas. Ref.1, Ref.2, Ref.3

OÍDO RITUAL PALEOLÍTICO-TIWUANAKU (BOLIVIA)

OÍDO RITUAL PALEOLÍTICO-DOLMEN ALBERITE (ESPAÑA, CADIZ)


REFERENCIAS

1. Arnaiz-Villena A,  Alonso-Rubio J, Ruiz-del-Valle V. Tiwanaku (Titikaka Lake, Bolivia) and Alberite Dolmen (Southern Spain) ritual “ears” Celtic, Iberian, Aymara and Basque languages. Int. J. Mod. Anthrop. 6: 61 - 76 2013. Aquí.

2. Aquí.

3. Aquí.

Escritura Ibéricas Tartésicas en Iruña-Veleia y en las Islas Canarias.

760 officially recognized scripts on ceramics from Iruña-Veleia excavated by the archaeology firm Lurmen S.L. (approximately between years 2002-2008) have been analyzed. A number of these ceramics contains scripts which may be assimilated to Iberian/Tartessian writings. This number may be underestimated since more studies need to be done in already available and new found ceramics. This is the second time that Iberian writing is found by us in an unexpected location together with the IberianGuanche inscriptions of Lanzarote and Fuerteventura (Canary Islands). On the other hand, naviform scripting, usually associated to Iberian rock or stone engraving may have also been found in Veleia. Strict separation, other than in time and space stratification, between Iberian and (South) Tartessian culture and script is doubted.  Ref.1. 


REFERENCIAS
1. Arnaiz Villena et al. Iberian-Tartessian scripts/graffiti in Iruna-Veleia (Basque Country, North Spain): findings in both Iberia and Canary Islands-Africa .  Int. J. Mod. Anthrop.(2012) 5: 24-38. Here

martes, 8 de abril de 2014

SIGNIFICADO IBÉRICO Y VASCO DE LA PALABRA SARDANA

(por Antonio Arnáiz-Villena. Edición y composición: Javier Marco)

PUBLICADO EN  Mayo, 2012 Aquí.
SARDANA: UN BAILE MEDITERRÁNEO
La sardana es un baile que hoy se efectúa por un grupo de personas en Cataluña cogidas de la mano en un corro. Se considera que hay 2 tipos la ampurdanesa y la de la comarca de La Selva y algunos otros subtipos. Aunque en el siglo XIX Pep Ventura hizo una especie de estandarización del baile, dejando la sardana llamada de “pasos largos”, ya en el siglo XVI en Olot se asimila por la Iglesia la Sardana a un baile “deshonesto y de brujería”. Documentación esculpida aproximadamente del año 1280, se encuentra en la puerta de la Catedral de Barcelona, con personas agarradas de la mano en posición de baile.
En todo caso, hay autores que remontan el baile Sardana a la antigüedad. Bailes parecidos a la Sardana hay por toda Europa, sobre todo el Mediterráneo (Portugal, y en general Iberia, Grecia y Anatolia). La toponimia de Europa respecto a Sardana, la observamos en la llanura de la Cerdanya, en el Pirineo de Gerona, en su ciudad Puig-Cerdá , en la isla de Cerdeña en el Mediterráneo.
La antigua capital de la Lidia anatólica (Turquía) era Sardes y se nombra a uno de “los pueblos del mar”, que atacaron al Egipto de los faraones como “shardena”.
El lenguaje de la “antigua Europa” es el que nos podría explicar el significado de “Sardana” (baile). Tanto Venneman con su “Europa Vascónica” Ref.1, como nosotros mismos con el grupo de lenguas “usko-mediterráneas” Ref.2, entre las que se encuentra el euskera, que podría considerarse el origen. El licenciado Poza, el padre Larramendi, Astarloa y Humboldt han sido los proponentes principales del vascoiberismo Ref.2. Es decir, que el euskera actual procede directamente del íbero-tartésico. Hace menos de 100 años, se puso “de moda “en España, con la ayuda de Larry Trask y otros, una oposición radical al vasco-iberismo. Luis Silgo, discípulo de Domingo Fletcher ha sido en Valencia uno de los baluartes más esforzado del mantenimiento del vasco-iberismo Ref.3.

Baile ibérico encontrado en las cerámicas de San Miguel de Lliria  (la Edeta ibérica).Siglo III antes de Cristo.

ETIMOLOGÍA DEL BAILE SARDANA

La traducción propuesta por nosotros para explicar su significado Ref.2. es de
 SARTU (vasco)= agarrados, ensartados (castellano)
ANA (o ANAI, vasco)=hermandad (castellano)

Es decir, “el grupo de la hermandad (ya sea o no en lenguaje religioso ritual) agarrados o unidos”. En este caso, la unión se efectúa por las manos.  
Esta es la traducción más plausible, ya que los iberos de San Miguel de Lliria (Valencia), la antigua Edeta, sí que bailan de esta forma, como se muestra en el fragmento de cerámica siguiente, allí encontrado. (Museo Arqueológico de Valencia). Aquí.
Ampliación de la figura anterior. San Miguel de Lliria (la Edeta Iberica),
 Valencia. Siglo III antes de Cristo.


TOPONIMIA EUROPEA: SARDES, CERDANYA
Sardes, capital de la Lidia (Anatolia, Turquia), puede significar “La Union”. La Cerdanya, cátalo-pirenaica “la Unión de los hermanos”. Otros topónimos similares, o bien derivarían de estos, más tardíamente, habiendo perdido el significado inicial o bien serian nombrados así por motivos que escapan a nuestro entendimiento (isla de Cerdeña o Sardinia).
 Untermann, recientemente convertido al vasco-iberismo habla de palabras (sustrato) mediterráneo Ref.4, que no se diferencia mucho de lo que nosotros hemos llamado lenguas usko-mediterráneas, que probablemente se formaron en la zona, cuando ésta era refugio glaciar y que al retirarse los hielos (después de hace 17.000 años), subieron con el hombre, hacia el norte, sobre todo Atlántico, de Europa.


REFERENCIAS

1. Hamel E, Vennemann T y Forster P. La lengua originaria de los europeos prehistóricos. Revista Investigación y Ciencia, pags: 62-71. Barcelona, 2003.

2. Arnaiz Villena A y Alonso García J. Diccionario Ibérico Euskera-Castellano. Ed. 2ª Edición. Vision Libros, Madrid, 2011. Aquí

3. Silgo Gauche L (2004). Investigación e Investigadores sobre la lengua Ibérica, Revista Elea, vol. 5, p 167.

4. Untermann J. Antiguo Europeo en Hispania en “Estudio de Lenguas y Epigrafía Antiguas – ELEA”. Nº 9. Ed. Aparicio J y Silgo L. Real Academia de Cultura Valenciana. Valencia, 2009.




viernes, 15 de noviembre de 2013

TESERA DENOMINADA CELTIBÉRICA

Por su área de procedencia. Para nosotros es simplemente "íbera".
by: Antonio Arnáiz-Villena
Composición: Javier Alonso-Rubio.


De procedencia desconocida, pero según sus editores, de origen celtibérico. Esta inscripción está grabada sobre una figura animalística, que para algunos es un caballo, pero que igualmente podría representar un verraco o incluso un oso. Para nosotros es un texto que expresa el deseo de un pastor para que las crías nacidas (quizá de cerdo) lleguen a adultas.


Transcripción




Alfab. Ibérico
Transliteración
adu
(u) li
kuma
Lengua vasca
adu
uli
kuma
Traducción
suerte
débil
cría (de animal, caballo?)

Traducción completa
Suerte a la débil cría.

La traducción de los especialistas es como siempre simplista. Traducen un nombre propio, un gentilicio, y proponen que el significado es ‘(tesera) de los Atúlicos’, según el libro: Documentos en lengua celtibérica y signatario paleohispánico. 
Ref.1. Ref.2. Ref.3. Ref.4. Ref.5. 



REFERENCIAS
1. Gómez Moreno M. Las lenguas hispánicas. Discurso de recepción en la Real Academia Española. Madrid, España. 1949. 
2. Gómez Moreno M. La escritura bardulo-turdetana. Ed. Primitiva Hispánica. Madrid, España. 1962.
3. Tovar A. Léxico de las inscripciones ibéricas. Estudios dedicados a Menéndez Pidal, II, pp: 273-323. Madrid ,España. 1951.
4. Tovar A. Sobre las escrituras tartesia, líbico-fenicia y del Algarbe. Zephyrus VI, pp: 273-283. 1955.
5. Sota, M., Lofitte, P., Akeloso, L. Diccionario Retana de Autoridades del Euskera. Ed. La Gran Enciclopedia Vasca. Bilbao, 1976. Véase también Aquí.

martes, 24 de septiembre de 2013

IRUÑA-VELEIA ABIERTA AL PÚBLICO

(22-09-2013)
(por Antonio Arnáiz-Villena. Edición y composición: Javier Alonso-Rubio)

Visita
Me sorprendió gratamente el encontrar el yacimiento abierto.


Valla-cerca que resguarda a Iruña-Veleia, ahora abierta
(aprox. a 150m de las Murallas del yacimiento).


Puesto de recepción del yacimiento.


En el año 2013 ha estado disponible para ser visitado desde el 3 de julio pasado y se cerrará el 3 de noviembre próximo. El horario es de martes a domingo con dos visitas guiadas, a las 11h y a las 12:30h.

Hay que pedir cita previa para la visita.

En el puesto de recepción, un impecable e instruido cuidador, que habla perfectamente euskera y castellano, se ocupa de la información preliminar y de repartir y explicar unos folletos de Iruña-Veleia, editados a todo lujo, con detalles de la Iruña-Veleia romana y escasa o nula mención a la pre-romana.

El siguiente material se reparte en la puerta totalmente gratis. Así mismo la entrada es totalmente gratis, casi única excepción en los Museos de Araba.
               

Separadores de libros llamados “Estela del Jinete” y “La Dama de Iruña” respectivamente, en el catálogo que se ofrece a la entrada. Véase más abajo.



Postales de “Estela del Jinete” y “La Dama de Iruña” respectivamente.






Portada del catálogo desplegable ofrecido en Iruña-Veleia




Parte del interior del catálogo de Iruña-Veleia

Mejoras


1- Se debería nombrar y explicar la Iruña-Veleia pre-romana, de la que sólo se dice que estaba establecida al menos mil años antes de nuestra era. Se la podría denominar como karistia, vascona o ibérica.


2- Y esto, aún más justificado porque uno de los posters colgado en el centro de atención, y figuras del catálogo contienen un grabado idéntico al de los jinetes íberos de las monedas ibéricas antiguas encontradas en diversas cecas a lo largo de toda la Península Ibérica, como la siguiente.



Ontikes (de ceca vascona) Ref.1.

3- Es obviamente el grabado de un jinete pre-romano en Iruña-Veleia.

Poster de la recepción de Iruña-Veleia


4- Si lo nombramos genéricamente como grabado íbero, no es extraño que junto a este grabado íbero existan signos del silabario ibérico, como el siguiente. Ref.2, Ref.3.

Cerámica de Iruña-Veleia con signo íbero
  

5- Se hace una glosa completa a la Iruña-Veleia romana(véase el catálogo, más arriba). Además, se proyecta continuamente un vídeo que recrea una villa romana (parece que Pompeya).

 
Fotografía del vídeo continuo de la recepción de Iruña-Veleia



Conclusión
Se debería informar adecuadamente del substrato indígena de Iruña-Veleia. Se debería hablar de karistios, íberos o vascones. Esta falta quizá sea debida a desconocimiento o más dudosamente a una omisión intencionada, pero que daña el Patrimonio Cultural Vasco y el Español. Este error se debería enmendar cuanto antes.



2. Arnaiz-Villena A. y Rey D.Iberian-Tartessian scripts/graffiti in Iruna-Veleia (Basque Country, North Spain): findings in both Iberia and Canary Islands-Africa. Int. J. Mod. Anthrop 5: 24-38. Aquí.

3. Arnaiz-Villena A, Alonso-Rubio J, Ruiz-del-Valle V.  Tiwanaku (Titikaka Lake, Bolivia) and Alberite Dolmen (Southern Spain) ritual “ears” Celtic, Iberian, Aymara and Basque languages. International Journal of Modern Anthropology, 6:61-76, 2013. Aquí.

martes, 3 de septiembre de 2013

KOLDO MITXELENA: COMENTARIOS AMBIGUOS SOBRE EL VASCOIBERISMO

(por Antonio Arnáiz-Villena y J. Alonso-García. Edición y composición: Javier Marco)

Es muy importante la opinión del vascólogo Koldo Mitxelena sobre los textos ibéricos en lengua para determinar el grado de parentesco entre  el vasco y el íbero. Son conclusiones que creemos positivas, pese a la insuficiencia de sus traducciones. Hay que reconocer que fue capaz de identificar un grupo de palabras al cual calificó de pertenecientes al idioma euskera. Mucho más de lo que han hecho la mayoría de los vascólogos posteriores, algunos de los cuales enemigos acérrimos de la hipótesis del vascoiberismo.

Mitxelena estuvo toda su vida muy interesado en este fenómeno de las posibles relaciones entre vasco e íbero, que como sabemos, desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial perdió vigencia, debido entre otras causas a la revalorización de las influencias célticas en Europa. El filólogo vasco, pese a su puntualización de que las lápidas de Aquitania y algunas otras procedentes de Navarra e incluso Cataluña estaban escritas en vasco, acepta al menos que hay relaciones en ellas igualmente con el lenguaje ibérico. Lo que no deja de ser una prueba más de la común identidad de ambas lenguas, pues significa que ni siquiera un hombre de su excelente preparación fue capaz de distinguir que aquellas lápidas eran más ibéricas que vascas. Argumento, que nosotros pensamos se defiende con la semejanza que hay en todas ellas, independientemente de que procedan del Pirineo Occidental o el Oriental. Y donde nadie hasta hoy se ha atrevido a calificar de “vascos”, los textos e inscripciones de la Cerdaña francesa o de Enserune, junto a Beziers. Aunque eso sí, algunos han esgrimido excusas más que razones, para desvincular el vasco y el íbero: dioses célticos que no aparecen en ningún otro hallazgo, aculturaciones ocurridas por la proximidad geográfica, emigraciones transpirenaicas. Todas ellas cortinas de humo para no enfrentarse con una realidad evidente, el vascoiberismo, que en definitiva han desorientado a otros especialistas que estaba vigente desde los primeros tiempos (licenciado Poza, Guillermo Humboldt, etc.), y sufrió un abrupto retroceso después de Tovar y Mitxelena, que no por ellos, que siempre dudaron.

Influencias nefastas, que puede desprenderse de alguno de los comentarios de Mitxelena, cuyo desconocimiento de lo que era el panorama religioso de los antiguos vascos y vascones hacía muy difícil, por no decir imposible, que pudiera traducir unas lápidas que debieran haber sido bastante asequibles de haber estado al tanto de lo que significaba la religión de la Puerta y su vocabulario. Lo que le lleva a conclusiones erróneas, como pensar que todo lo que no es léxico claramente identificable, son divinidades del panteón de los pueblos europeos, introducidos a través de los pasos pirenaicos; o simplemente onomástica. Algo que rara vez los pueblos prerromanos incluían en sus piedras mortuorias y que es una fácil escapatoria (decir que una palabra en lengua semi-desconocida es un nombre propio). El filólogo vasco, por tanto, esperaba encontrar nombres semejantes a los de la Turma Salluitana. Aquí. lo que en principio parecía algo lógico, pero no cuando se trataba como en este caso de ritos y creencias, frases obituarias religioso-funerarias típicas de lo que creemos, es la religión de la Diosa Madre.

En resumen, Mitxelena también nos hace una pequeña síntesis sobre su opinión de las lápidas del Pirineo en alfabeto latino, tanto de la vertiente francesa como de la española. Para acabar con una conclusión más bien ambigua que pesimista sobre las relaciones entre el vasco y el ibérico, a todas luces extraviada, por la superficialidad de los conocimientos sobre la religión vernácula de íberos y vascos, que pese a los esfuerzos del etnólogo Barandiarán, resultaban muy ricas en pormenores locales, pero demasiado endogámicas y fuera del esquema general compartido con otros pueblos.

La opinión de Mitxelena se resume en el siguiente párrafo:
“…lo que sabemos, lo sabemos casi todo gracias a una circunstancia afortunada: la conservación de un número no despreciable de inscripciones de época romana en la Aquitania. Ellas nos dan, aparte del dato inapreciable de que en zonas bastante extensas del sur de Francia subsistían hablas íntimamente relacionadas con el vasco, uno de los conocimientos absolutamente seguros que poseemos acerca de la familia lingüística a que pertenece nuestra lengua. Una cierta documentación sobre nuestra onomástica antigua, pues lo que en ellas no es latín, son nombres de personas o divinidades. Limitándonos a lo más seguro, podemos obtener un cierto número de palabras, en algunos casos prácticamente iguales a voces vascos bien conocidas, y un cierto número de elementos de derivación. Y a pesar del carácter fragmentario del material, y de las dificultades de interpretación, podemos sacar importantes conclusiones, sobre el sistema de los nombres mismos… y hoy por hoy, no parece que la lengua vasca, y a la que llamamos ibérica, aunque no sabemos de ella o de ellas apenas nada más que el aspecto externo de algunas palabras, haya otras relaciones que las nacidas de su proximidad geográfica, aunque en algunos casos sean indiscutibles” Ref.1.

Por esto, creemos y proponemos que Mitxelena, con sus profundos conocimientos y gran intuición, creía en esa relación vascoibérica; una relación poco afortunada, puesto que la erudición de la época había envuelto en una falsa nebulosa.



REFERENCIAS

1.  Mitxelena, L., Apellidos vascos, Editorial Txertoa, San Sebastián, 1984. Aquí.

viernes, 2 de agosto de 2013

CUANDO EL SÁHARA ERA VERDE

(por Antonio Arnáiz-Villena. Edición y composición: Javier Alonso-Rubio)

El enorme territorio que cubre el desierto del Sáhara, con sus más de ocho millones de km2 es, sin duda alguna, el mayor de los yacimientos del planeta donde buscar huellas de nuestro pasado neolítico. Pues semejante arenal, casi infinito, tan sólo hace unos 10.000 años era una inmensa marcha verde muy adecuada para la vida humana. Con más de 6.000 kilómetros desde el mar Rojo hasta el océano Atlántico, y 1.500 kilómetros entre el Atlas marroquí y el Sahel, hubo allí, probablemente instalada en el último periodo glacial hasta su fin, una de las más densas poblaciones existentes.



POSTULADA MIGRACIÓN SAHARIANA. Las poblaciones mediterráneas antiguas están dentro de cuadrados. Las poblaciones de hoy día están dentro de círculos. Los kurdos (30 millones) viven en el área señalada con puntos rosados: Kurdistán. Véase Ref.1.




Paisaje montañoso de Tassili N’Ajjer (Argelia)

En este lugar paradisiaco, con una extensión mayor que los Estados Unidos o más de diez veces la de España, yace a disposición de la ciencia una considerable masa de objetos prehistóricos. Atractivo de por sí lo suficiente para llamar la atención de muchos especialistas, pese a los numerosos inconvenientes que hasta ahora presentaba a sus visitantes: hostil geografía, dificultades de transporte, una administración militar (franceses, ingleses, italianos, españoles), división política, y un largo etcétera. Lo que explicaría la precariedad de los estudios, descubrimientos e investigaciones si se compara con su enorme dimensión. No obstante, esa escasez no ha sido obstáculo, por fortuna, para que la prehistoria del Sáhara sea conocida. Ciertamente que hay lagunas en la cronología, faltan fechas en el Neolítico, ausencia de estratigrafía (interpretación de las capas o niveles del terreno), a lo que se añade la escasez de trabajos de campo. Sin embargo, los periodos fundamentales se pueden establecer con casi absoluta fiabilidad. En la parte positiva, hemos de coincidir con otros investigadores que el número de artefactos líticos, puntas de flecha, bifaces, restos óseos, herramientas de piedra y cerámicas son inagotables. Pero aún nos ha sido legado un tesoro mucho más valioso para el conocimiento de la aurora de la civilización: un álbum con miles de páginas, una biblioteca entera de imágenes, pinturas, grabados, frescos, relieves sobre su entorno, fauna, creencias, vida cotidiana y evolución social. Además, claro, la curiosidad de saber: ¿qué había sucedido en ese proceso de transición entre un Sáhara verde y un Sáhara hiperárido?

Los especialistas clásicos del norte de África, aceptan una aparición muy temprana (V milenio a. C.) del Neolítico, la gran revolución humana. Otros prefieren la palabra “explosión”, que convierte al hombre en un productor de alimentos, sirviéndose de la agricultura, la ganadería y una serie de técnicas que, en un relativo corto espacio de tiempo, le empujaría hacia una inexorable cadena de descubrimientos que aún continúan en nuestros días. Por enumerar alguna de las primeras actividades hablaremos de construcción de aldeas, cerámicas, almacenaje de sus excedentes alimenticios, navegación a vela, progresiva desaparición del nomadismo, etcétera. En definitiva, el nacimiento de las primeras sociedades, que se documenta habitualmente en determinados puntos como la meseta de Anatolia, Mesopotamia, Egipto, Siria y Palestina, lo cual no quiere decir que fue allí donde se produjeron los cambios trascendentales que llevaron en línea recta al periodo conocido como Neolítico.

Solamente que en esas geografías han aparecido restos y yacimientos en buen estado de conservación para su estudio. En nuestra opinión, el Sáhara tiene aún bastantes sorpresas que dar en la datación de esa época de transición de la humanidad. Y muchos prehistoriadores han encontrado en el Sáhara la “cuna de la agricultura” y la ganadería. La discusión sobre esta teoría sigue viva, centrándose ambas posiciones en el descubrimiento de semillas, pólenes y herramientas de cultivo, que sirvan de apoyo a la hipótesis. Para los partidarios del Neolítico en África, las bolsas de mijo encontradas en Tichitt (Mauritania), o las grandes cantidades de bayas o las semillas de sandías, son pruebas suficientes. Tampoco el hecho de que surjan por todas las partes azadas de piedra, trituradores de semillas, picos rudimentarios para cavar, etcétera. La cuestión a debatir con los argumentos arqueológicos ha quedado en el aire, con una especie de acuerdo sobre lo que algunos estudiosos han denominado “Neolítico en mantillas” en el Sáhara. Pero antes de cerrar el tema, quisiéramos añadir que existen otras disciplinas como la Genética, la Lingüística, la Biología y la Historia del Arte, que igualmente tienen cosas que decir. Además, existe un factor digno de tenerse en cuenta muy especialmente, pues sin duda actuó como mecanismo desencadenante para el alumbramiento de esa revolución: el cambio de la climatología. Nos parece mucho menos importante la carrera para conseguir objetos de datación más lejana, que la demostración de una necesidad y el entorno justo para la iniciación del salto neolítico; y en ninguna otra parte del globo terráqueo se dieron los elementos y circunstancias precisas, como en esta probeta gigantesca que ahora llamamos el desierto del Sáhara. Un paraíso verde, una gran demografía de cazadores-recolectores-pescadores, una rápida subida de la temperatura y la presión de una naturaleza cada vez más árida, exigiendo un proceso continuo de adaptación para sobrevivir.



Grabado rupestre de rinoceronte (izquierda).Pintura rupestre de  grupo de pastores con bóvidos (derecha). Tassili N’Ajjer (Argelia)

La climatología del globo terrestre ha sufrido periodos de cambio durante el último millón de años –es decir, el Cuaternario- conocidos como glaciaciones. En estas fases alternaban etapas frías y calurosas, prolongándose cientos de milenios. A los periodos de grandes precipitaciones, conocidos como pluviales, seguían otros con predominio de la sequedad, que afectaba tanto a la vegetación como a las especies animales. El régimen de lluvias del África del norte, depende de las masas de aire tropical y de los anticiclones que actúan en el Atlántico: el de las Azores en el hemisferio norte y el de Santa Elena en el sur. Cuando un anticiclón se sitúa frente al Sáhara, avanzan los alisios, o vientos frescos, que se calientan a medida que marchan hacia el este abrasando todo lo que encuentran. Cuando desapareció la masa glacial de Escandinavia, Norteamérica y la parte más septentrional de Europa, se inició el calentamiento de las temperaturas con un aumento del nivel de los mares de aproximadamente un metro por siglo. Se calcula que en las costas del Atlántico frente a los Países Bajos, el mar es ahora 120 metros más alto que en la última época glacial. A partir de ese momento, los vientos monzónicos que aportaban las borrascas atlánticas del norte, cambiaron su trayectoria, con un deslizamiento por encima de la cordillera del Atlas. Lo que condenaba al territorio sahariano a una sequía galopante. También se desviaron los vientos del sudoeste con una gran dosis de humedad. Aunque la región antártica no parece que sufriera modificaciones sustanciales, los hielos del sur contribuyeron también al debilitamiento de la fase húmeda, incapaces de empujar los frentes fríos hacia el Ecuador, como antes de la Era Glacial.

En menor escala, las diferentes influencias que se interfieren entre sí, alteraron los procesos naturales de precipitaciones, régimen de vientos, corrientes marinas, temperaturas de las aguas marinas, evaporaciones, etcétera. Resumiendo, que desde un punto teórico, la causa primordial de la desertización del Sáhara obedecía al retroceso de los hielos. Los frentes fríos que bajaban del norte o subían del sur, no alcanzaban ahora las regiones saharianas. Así, al finalizar la glaciación última o de Würm, el clima húmedo comenzó a degradarse y donde corría una red hidrográfica de unos trescientos ríos, algunos con un caudal semejante al del Rhin o lagos de la extensión de España, la falta de lluvia y la creciente evaporación transformaron al cabo de pocos milenios el Sáhara verde en una región árida y sin vegetación. Tan sólo la formación lacustre del Gran Chad, que desbordaba sus aguas en el vertedero de Rongor, pudo resistir quedando reducido a la vigésima parte de la superficie. El resto de los ríos, como muestra el plano realizado por una nave de la NASA, dotada de un sistema de radar capaz de profundizar dos metros en la superficie del desierto, solo son esqueletos de las que habían sido las corrientes vivas. Así, en el gran arenal, únicamente es posible contabilizar unos centenares de oasis y pozos separados por leguas de distancia. Ref.2, Ref.3. Pero las consecuencias más dramáticas de este calentamiento de la zona y su progresiva desecación, la sufrirían los habitantes norteafricanos. La reducción de la fertilidad de aquel vergel privilegiado, obligó probablemente a los cazadores-recolectores-pescadores a tomar drásticas medidas generación tras generación. Quizás no todos los pobladores reaccionaron de igual forma, ante una situación tan compleja como el cambio de clima, que seguramente no llegaron a comprender. Para ellos únicamente era visible el empobrecimiento de los pastos, los bosques, los ríos, los acuíferos, los lodazales, las plantas impidiendo la subsistencia de los seres humanos y los animales. Además, a ello cabe añadir la extrema diferencia de temperatura entre el día y la noche, la carencia de lluvias y el desgaste de la naturaleza por unas arenas traídas y llevadas por los vientos. Fue entonces cuando algunos buscaron la salvación emigrando a cualquier parte donde fuera posible: el valle del Nilo, cuyo caudal dependía de otro régimen climático y que para su asombro no había sido afectado de manera sensible; el paso por el estrecho de Gibraltar al continente europeo; la búsqueda de nuevas tierras a través del pasillo palestino en el inmenso continente asiático, demográficamente mucho menos denso. Y otros prosiguieron perfeccionando las técnicas productivas neolíticas, que les habían conducido a la agricultura y la ganadería, hasta que resultó imposible su continuidad. La creciente desertización, finalmente provocaría el éxodo masivo a partir del VI milenio a. C., extendiendo las nuevas técnicas por grandes áreas del planeta. No obstante, la evolución del hombre no sería de ninguna manera uniforme. Mientras en lugares como el valle del Nilo, Siria y Mesopotamia, la aplicación de estos conocimientos revolucionarios, conocidos como el Neolítico, fue muy rápida, en otros puntos, se tardaron siglos en utilizar. Quedando rincones en todos los continentes donde las sociedades paleolíticas permanecieron sin modificar su existencia hasta nuestros días. Consumada la catástrofe, el Sáhara guarda en sus entrañas importantes secretos sobre el pasado del hombre en general y sobre el Neolítico en particular. Pues entre otras posibilidades de información, nos encontramos con los primeros eslabones de una cadena, que en 10.000-8.000 años ha conducido al ser humano hasta la actual civilización. Un rico patrimonio donde los arqueólogos han estudiado qué clase de cultura portaban los protagonistas de esta cambio climático. Y nos refieren que el poblamiento del Sáhara verde no era, como corresponde a región tan enorme, completamente homogéneo.


Pintura rupestre de hipopótamos. Tassili N’Ajjer (Argelia)

En Kuma, historia del África negra, de Ferrán Iniesta, se obtiene un buen panorama de la secuencia cultural de los hombres que ocuparon el Sáhara. El Capsiense del Sáhara y la ribera mediterránea (35.000 a. C.), daría lugar al Jartumiense (6.000 a. C.) La desertización se produjo inicialmente entre 8.000 y 4.000 a. C., esto indujo a que parte de la población se dirigiese hacia los cuatro puntos cardinales, incluidos el Chad y Jartum. En esta época, el desierto líbico era ya difícil de atravesar. El asentamiento humano antes de 6.000 a. C. en los pantanos del valle del Nilo y en el selvático sur del Sáhara era muy difícil. Iniesta piensa que la serpiente, el carnero, el disco solar, los cráneos deformados por vendas y la momificación son los principales caracteres culturales saharianos, jartumianos y pre-egipcios. La cerámica de Jartum era similar a la utilizada en lo que hoy es Palestina y también en la costa libia (Gafsa) Ref.4. Nosotros creemos por los datos genéticos y lingüísticos que la emigración sahariana se dirigió también hacia las islas Canarias, el pasillo palestino y Europa, a través del estrecho de Gibraltar, Sicilia-Italia, etc., además de hacia el sur, con más dificultad. Ref.5, Ref.6. Gentes saharianas/jartumianas llegarían a ser la semilla de la cultura egipcia primitiva hacia el año 3.700 a. C., como indica la cultura de la ciudad de Nagada y su ámbito de influencia. Estas mismas gentes llegarían a Sumer hacia el 2.900 a. C. y a la India hacia el 2.250 a. C., fundando la cultura del indo y de las ciudades como Harappa y Mohenjo-Daro.

Como hemos dicho al principio, el Sáhara verde nos ha dejado otra herencia maravillosa: sus dibujos y pinturas. Un registro que confirma la autenticidad del “gran parque natural” que fue aquella inmensa extensión, muy elocuente no sólo respecto al entorno de la fauna, sino a la vestimenta de sus habitantes, sus adornos, su vida social, etcétera. Estas representaciones contienen búfalos antiguos gigantes, extinguidos hace unos 6.000 años, animales del África subtropical como el hipopótamo, los antílopes, el elefante, las jirafas, el rinoceronte. También se representan dos clases de bueyes, el llamado ibérico de cuernos gruesos y cortos y el africano con  la cornamenta en forma de lira. Las escenas cinegéticas a lo largo y lo ancho de las cavernas, refugios, farallones, prueban en efecto que por aquellos parajes hubo numerosas tribus de cazadores. En algunas pinturas rupestres se descubre el estado de cautiverio de los rebaños, y en otros la existencia de perros para el control de las manadas. El concepto de propiedad de las bestias está representado por un colgante pendiendo del cuello de algunos bóvidos representados.

En cuanto a la agricultura, los dibujos de hombres manejando hoces autorizan a pensar en la recolección de gramíneas. Las muchachas inclinadas parecen dedicarse al espigueo o al arranque de vegetales. Los grupos de mujeres con palos de cavar, sugieren la idea de un proto-cultivo masivo para el alimento de una población muy densa. Son frecuentes los grabados de danzas y ritos de hombres enmascarados y mujeres, posibles sacerdotisas o diosas. Quizá fue en estas cuevas donde se fue elaborando las creencias sobre la Diosa Madre, señora de la fecundidad, la vida y la muerte.

El comportamiento de los figurantes, delas bestias tótem, de los que se entregan a coitos rituales, milenios después perdurarán en las ceremonias de tipo sexual de los santuarios de Mesopotamia, Oriente Medio, etc. El imparable proceso de la sequía y con ello la degradación de la vida se tradujo en patéticos intentos de reanimar las fuerzas de la naturaleza mediante demostraciones propiciatorias. No faltan además tipos de pinturas abstractas y esquemáticas. Son los laberintos, los discos, las cabezas zoomorfas, los trazos geométricos, aureolas, serpientes, etc., una interpretación del cosmos y quizá del más allá de las primeras sociedades humanas en el umbral de la civilización.


REFERENCIAS

1. Arnaiz-Villena, A., Gómez-Casado, E., Martínez-Laso , J. Populations genetics relationships between Mediterranean populations determined by HLA allele distribution and a historic perspective. Tissue Antigens, 60:111, 2002. 

2. Kutzbach, y otros. Vegetation and soil feedbacks on the response of the African monsoon to orbital focusing in middle Holocene. Nature, 384:623, 1996.

3. Mc Cauley, JF., Schaber, GG. and Breed SC. Subsurface valleys and geoarchaeology of the eastern Sahara revealed by shuttle radar. Science, 218:1004, 1982.

4.  Iniesta, F. Kuma, historia del África negra. Ediciones Bellaterra, Barcelona, 1998.

5. Arnáiz-Villena, A. y Alonso-García, J. The usko-mediterranean languages, en Arnáiz-Villena, A. (editor). Prehistoric Iberia: genetics, anthropology and linguistics. Ed. Kluwer-Plenum Press, 2000. Aquí.

6. Arnáiz-Villena, A. y otros. The origin of Cretan population as determined by characterization of HLA alleles. Tissue Antigens, 53:213, 1999.